El Ronquillo se prepara para celebrar La Cachetía
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31/10/2025
El día 1 de noviembre los niños y niñas se despiertan, y tras el desayuno, salen a pedir La Cachetía por las casas del pueblo. Para ello llaman de puerta en puerta y cuando les abren, cantan: “Cachetía, tía, tía, si no me da una castaña me quedo aquí “to” el día" o "Cachetía, tía, tía, como no me dé una nuez le “escarranco” la pared”.
Es imprescindible cantar esta canción para que en cada casa les ofrezcan almendras, castañas, nueces, caramelos, granadas, manzanas, naranjas… productos típicos del Día de la Cachetía.
Los vecinos/as de El Ronquillo comienzan ya a proveerse de estos productos de temporada que harán que se ilumine la cara, de cada niñ@ del pueblo, con una sonrisa.
Adjuntamos el programa de actividades organizado con motivo de esta tradición local:
30 OCTUBRE
- taller con el alumnado de 3, 4 y 5 años de infantil del colegio para el fomento de La Candelaria
31 OCTUBRE
- 11:00 h Taller de fomento a las tradiciones La Cachetía con el alumnado de la Escuela Infantil. Entrega de la cachetía.
1 NOVIEMBRE
- 09:30 h. El Ayuntamiento entrega la Cachetía a los usuarios de la Residencia de la tercera Edad a modo de desayuno con churros.
- Los niños y niñas piden La Cachetía por las casas del muncipio.
- 11:30 h. Taller de Juegos Tradicionales impartido por la Asociación de Mujeres Romero y Jara en la Carpa Municipal.
- A continuación Entrega de La Cachetía por parte del Ayuntamiento y de la Asociación de Mujeres a todos los niños y niñas asistentes al taller.
¿Sabes cómo surgió?
La Cachetía nace en torno al toque de campanas que realizaban en la Parroquia del Divino Salvador los monaguillos, desde la salida del sol del día de Los Difuntos, toque del alba, hasta la media noche.
Para esta larga jornada en el campanario y poder tocar las campanas durante tantas horas seguidas, los monaguillos, que apenas eran chiquillos, solicitaban la aportación de los devotos vecinos y vecinas, y así surgió La Cachetía.
La costumbre del toque de campanas del Día de los Difuntos se mantuvo hasta principios de los años 60 pero La Cachetía siguió celebrándose año tras año, llegando a ser hoy día una de las tradiciones locales más arraigadas.
Recuerdos de monaguillo:
Viajamos a mediados de los años 50, al día 1 de noviembre, día de Todos los Santos, tras la misa, a las 7 de la mañana, bien temprano para que los feligreses pudieran asistir a ella antes de irse al campo a trabajar, 6 de los monaguillos, por aquellos entonces podrían llegar a ser unos 12 o 13, todos ellos niños de entre 8 y 14 años, vestidos con el hábito de monaguillo de la época, faldas rojas y blusa blanca de encajes, recogían dos espuertas que, como cada año, les prestaba Julio "El Panadero" de la Panadería San Blas. En estas espuertas es donde Julio habitualmente exponían el pan que vendían.
Cuatro monaguillos agarraban las espuertas, uno por cada asa, los otros dos se encargaban de recoger los víveres que les donaban los comerciantes del municipio, lo que cada uno pudiera aportar, e iban colocándolos en las espuertas, y así calle por calle, de comercio en comercio, iban por todo el pueblo pidiendo en nombre de la Iglesia y con un fin... el toque de difuntos.
Los comerciantes locales entregaban a los jóvenes monaguillos frutas, legumbres, aceite,... cada cual lo que recolectaba y vendía, productos de la tierra que poco a poco iban llenando las espuertas, y que servirían para mantener fuertes y alimentados a los 12 monaguillos durante las más de 18 horas que pasarían el día siguiente, Día de los Difuntos, tocando sin cesar las pesadas campanas de la iglesia.
Los monaguillos pedían La Cachetía hasta bien entrada la tarde, hasta que las espuertas estaban llenas, o hasta que ya no podían acarrear tanto peso.
Los niños y niñas del pueblo, por aquellos años también pedían ya su propia Cachetía, ya que esta tradición venía de muchísimos años atrás, y con el paso del tiempo, los niños y niñas la habían copiado, con la diferencia de que ellos la pedían de casa en casa y no solo en los negocios como hacían los monaguillos.
Los vecinos y vecinas les daban frutos de temporada, naranjas, granadas, membrillos, nueces, castañas,... Los niños y niñas, al pedir su Cachetía entonaban esta canción:
Cachetía, tía, tía,
si no me da una castaña
me quedo aquí “to” el día
Cachetía, tía, tía,
como no me de una nuez
le “escarranco” la pared
Los víveres recibidos por los monaguillos eran llevados a la sacristía para tenerlos a mano el día siguiente. Algunos de estos víveres eran convertidos, con cariño, por la entrañable Lela, vecina y feligresa cuyo hogar estaba frente a la iglesia, en suculentos platos y postres para los monaguillos. Estos platos eran recibidos en el campanario con gran entusiasmo ya que muchos de los monaguillos, como era habitual en aquella época de escasez, no tendrían la ocasión de tener frente a ellos esos deliciosos manjares hasta el próximo Día de los Difuntos.
El día 2 de diciembre, aún de madrugada, los monaguillos se dirigían a la iglesia, y tras colocarse de nuevo el hábito de monaguillo, subían al campanario, daban el "toque de alba" al amanecer y comenzaban con el toque lento y estremecedor de los difuntos. Las Campanas no cesaban de sonar hasta las 12 de la noche, mientras tanto, 12 monaguillos compartían turnos, risas, frutos de temporada y las mejores vistas de un pueblo que, cada 1 de noviembre, hace un guiño a sus orígenes e historia y celebra La Cachetía.
Así que... recuerda:
- Si tienes casa en El Ronquillo, el 1 de noviembre por la mañana, de 09:00 a 12:30 horas aproximadamente, los niños y niñas llamarán a tu puerta pidiendo la Cachetía, ¡Prepara los víveres y para entregarlos pide que te canten la canción!.
- Si eres niñ@ el día 1 de noviembre desayuna y ¡Sal a pedir la Cachetía de puerta en puerta! Pero ten en cuenta que deberás aprenderte la canción de La Cachetía ya que es de uso obligado para recibirla:
Cache tía, tía, tía
como no me dé una nuez
le escarranco la pared
Cachetía, tía, tía,
como no me dé una nuez
le escarranco la pared
Cachetía, tía, tía
como no me dé una castaña
me quedo aquí todo el día.
Como lees, La Cachetía nada tiene que ver con Halloween (por favor, no mezcles con otras fiestas esta tradición tan bonita y tan nuestra, no la pidas disfrazado/a).
¡¡Feliz 1 de noviembre, feliz Cachetía!

